
Sí, yo tengo el derecho, como persona individual y libre, a decidir, así que yo decido. El hecho de tomar decisiones, aparentemente parece sencillo, teniendo diversas consecuencias en nosotros y en los que nos rodean.
Durante mucho tiempo no hemos podido ejercer este derecho libremente, pero en la actualidad podemos hacerlo, tenemos que hacerlo.
Pero, ¿qué podemos decidir?
- Aunque no seamos conscientes, desde que nos levantamos estamos eligiendo, tomando decisiones y esto ya genera efectos. Elijo si quiero café o té, qué me pongo, por el camino por el que voy al trabajo, en qué invierto mi tiempo libre, cuando y como quedo con mis amigos…
- Nos ayuda a conocernos más a nosotros mismos, ya que podemos probar y experimentar un mayor número de situaciones diversas.
- En cada decisión somos más independientes ya que elegimos lo que queremos en base a nuestros gustos y necesidades.
- Nos hace más libres, debido a que somos “dueños” de nosotros mismos y no estamos sujetos a nadie, permitiéndonos estar más próximos a nuestras metas.
- Cada decisión tomada hace que nos sintamos mejor, más satisfechos, más seguros y más optimistas.
- Adquiere una gran importancia decidir con cabeza, es decir, siendo conscientes de las consecuencias a corto, medio y largo plazo, así tendremos una mayor probabilidad de éxito.
- Tomar decisiones con frecuencia provoca que cada elección sepamos resolverla con mayor rapidez y menor inseguridad.
- Obtenemos un efecto beneficioso y positivo en los demás, nos gusta rodearnos de personas que toman decisiones, que saben lo que quieren. La gente se siente más cómoda.
Ahora bien, parece que el hecho de tomar una decisión es un proceso sencillo y que todos sabemos llevar a cabo. Pero no es así, no nacemos sabiendo y existen pequeñas circunstancias que nos limitan:
- Las personas inseguras les cuesta mucho más tomar decisiones, dudan más, le dan más vueltas a las opciones y cuando creen tener la decisión tomada, se echan hacia atrás.
- El hecho de no decidir de manera asidua, provoca que en cada elección el nivel de inseguridad sea mayor y les cueste más tiempo y esfuerzo.
- Incluso las decisiones más triviales supondrán un gran gasto de tiempo, llegando a bloquearnos y no ser capaces de actuar.
- Se llega a convertir en situaciones muy estresantes que nos provocarán cierto nivel de ansiedad.
- Vamos evitando tomar decisiones e incluso pretendemos que los demás decidan por nosotros, ya que nos supone gran malestar enfrentarnos a ello.
Y con toda esta información, ¿comenzamos ahora mismo a tomar decisiones?