
Pegar o no pegar para que mis hijos me obedezcan ahi la cuestión. Muchos padres acuden a consulta porque ya no saben que hacer para variar el comportamiento de sus hijos, en ocasiones la casa se convierte en una batalla campal, llena de luchas de poder entre niños y padres.
En ese momento de máxima tensión hay padres que acuden al azote, la colleja o al bofetón. Después de esto la mayoria de los padres se sienten fatal y entonces llega la culpa y el malestar, otros al no conocer otra herramienta la siguen usando (por supuesto, no estamos hablando de un abuso).
La cuestión no es criticar y acribillar a los padres diciéndoles lo malos que son y lo mal que lo hacen con sus hijos, ya que normalmente lo hacen ellos solitos. Cuando un padre llega a pegar a un hijo (de manera puntual), esta claro que es fruto de la frustracion y de la falta de herramientas, lo que esos padres deben plantearse es adquirir dichas herramientas.
En este post vamos a comentar porque pegar no es una buena pauta educativa, no solo por una cuestion moral sino por lo resultados que da.
Las consecuencias que tiene pegar a los niños son:
1. Poco efectivo pegar a los niños.
Si usamos el azote, el niño se acabara por acostumbrar y no tendrá el efecto que queremos, que es que el niño corrija su conducta. El niño se acostumbrara al azote y le dará exactamente igual.
2.-Enseñamos al niño a pegar.
Si la forma en la que yo soluciono los problema con él es así, lo que le estoy enseñando es que hay que pegar para solucionarlo, aunque le digamos que no pegue, si yo pego siempre primaran mis actos. Por lo que no es poco común que el niño pegue a sus padres o sus compañeros cuando hay algún problema.
3.-Interfiere en la relación con mi hijo.
Pegar va a convertir la relación con tu hijo en algo negativo. El pegar a los niños aumenta las probabilidades de que los intercambios hijo-padre, padre-hijo van a ser, gritos, malas formas, pegarse, deteriorándose la relación poco a poco.
4.-No aprende habilidades de solución de problemas.
Si mi solución de los problemas es pegar no le estoy enseñando maneras diferentes de solucionar problemas, no le enseño a emitir alternativas de solución, ni a escoger la mejor de ellas.
5.- No aprenden habilidades de comunicación emocional.
No les enseñamos a expresar las emociones negativas correctamente, la expresión correcta de las emociones es una de las primeras vías de gestión, si se hace correctamente es muy positivo, si por el contrario no se expresa bien, puede tener muchas consecuencias negativas para la persona.
6.-No les enseñamos a gestionar las emociones negativas.
No les enseñamos a que hacer cuando tenemos una emoción negativa como puede ser la frustración y el enfado. Solo les mostramos que es mala y se gestiona mediante la agresión.
Tenemos que tener en cuanta que una de las fuentes mas importantes de aprendizaje de nuestros hijos es lo que hacemos, más allá de lo que podemos decir nuestros actos primarán, aprenden por imitación.
Hay pautas educativas mucho más eficientes y que tiene consecuencias más positiva en los niños y en la dinámica familiar.
Hay formas mejores de poner limites a nuestros hijos, ¡Descubrelas!