De la teoría a la práctica

 cambio

En muchas ocasiones, cuando pretendemos generar un cambio en nosotros mismos, nos encontramos en una gran tesitura, no podemos hacerlo.

¿Qué hago entonces? ¿Cómo llevo a cabo ese cambio?

El primer paso es darnos cuenta que hay algo que nos impide llevarlo a la práctica. Por muchos intentos que llevemos a cabo, nos resulta imposible, somos incapaces.

Entonces, ¿qué nos está ocurriendo? Aquí es el momento de mayor sinceridad que tenemos que tener, ¿de verdad quiero? Solemos escudarnos en el “no puedo”, llegando a ser tan cierto que luchamos contra ese “no poder” y acabamos sintiendo impotencia, rabia, frustración, desilusión… Pero puede que ese no sea el enemigo con el que debemos luchar, el “no puedo” quizá está tapando al “no quiero”. No quiero salir de esta situación porque existe la posibilidad de que no me encuentre preparado, tenga miedo o esté obteniendo algún beneficio secundario que de manera instantánea me resulte más gratificante.

¿Cómo venzo al “no quiero”?

Para ello tengo que ser consciente que el cambio me va a provocar bienestar y efectos positivos a medio-largo plazo.

  • Ante la sensación de no sentirse preparado: es importante saber que aunque veamos el cambio como algo enorme, en realidad no lo es. No tenemos que hacerle frente de golpe, de raíz, ya que si no lo conseguimos, nos sentiremos muy frustrados y no lo volveremos a intentar. Hay que cambiar la táctica, si no puedo hacerlo de golpe, iré poco a poco, paso a paso; para ello tengo que establecer unas pequeñas metas, metas cortas que me motiven a ir superándolas y conseguir así ese tan deseado cambio. Sin olvidarnos de la imagen que tenemos de nosotros mismos frente al cambio, no podemos enfrentarnos a él si nos sentimos pequeños. ¡¡Es importante tener una actitud positiva y confiar en nosotros mismos!! Y si fallamos, nos levantaremos y lo volveremos a intentar porque somos capaces de hacerlo.
  • Ante el miedo: el miedo aparece ante lo desconocido, aquello que desconocemos y no podemos controlar. Aunque estemos en una situación incómoda o angustiosa, tenemos una sensación de control y no queremos por nada del mundo que desaparezca. Los cambios dan miedo, a todos, pero no podemos permitir que ese miedo crezca y nos controle. Para ello es fundamental ir pasito a pasito y por nada del mundo anticiparnos, pensar o dar por supuesto qué nos va a ocurrir o cómo nos vamos a sentir. Como es algo futuro y por tanto algo que no sabemos a ciencia cierta, lo mejor es no prestarle atención y centrarnos en los pequeños logros que estamos consiguiendo cada día. Si nos ocurre algún problema o dificultad en el camino, ya veremos cuando ocurra, como lo solucionaremos. Pero si pensamos en los problemas e incertidumbre antes de arrancar, nunca lo haremos.
  • Ante la posibilidad de que esté obteniendo un beneficio secundario: esta situación suele ocurrir cuando somos conscientes de que tenemos que generar ese cambio, estamos más o menos motivados, pero siempre caemos o fallamos en el mismo sitio. Hay algo que no nos permite avanzar, y es un beneficio que por algún lado estamos obteniendo, no permitiéndonos conseguir ese cambio. ¿Por qué ese beneficio tiene más poder que el cambio? Muy sencillo, estamos dejándonos llevar por el premio instantáneo, el que puedo disfrutar y manejar en el momento aunque dure unos segundos y después mi malestar aumente. Pero ¡STOP!, seamos listos, a largo plazo mi premio y satisfacción van a ser mucho mayores, voy a disfrutar de más y durante mayor tiempo (incluso para toda la vida). Para saborear ese más tengo que estar dispuesto a pasar un mal rato, incluso sufrir durante un tiempo para obtener ese cambio, para poder ser feliz. Porque ese mal rato no es eterno y va disminuyendo, hasta que te das cuenta que ya lo has pasado.

Utilicemos ese tan deseado cambio como motor, para que nos impulse y nos de fuerza para llevarlo a cabo.

Puede que no sea fácil, pero sí somos capaces.

Imagen de Ana María de Antona

Ana María de Antona

Psicóloga especializada en terapia cognitivo-conductual. Trabajo con personas que llevan tiempo sintiéndose mal sin entender por qué, pero que saben que necesitan herramientas para sentirse mejor.

Con un enfoque práctico y cercano, sin rodeos, para ayudarte a avanzar, trabajaremos juntos para entender qué te ocurre, romper esos círculos viciosos que te han atrapado y desarrollar estrategias para recuperar tu bienestar.

Imagen de Ana María de Antona

Ana María de Antona

Psicóloga especializada en terapia cognitivo-conductual. Trabajo con personas que llevan tiempo sintiéndose mal sin entender por qué, pero que saben que necesitan herramientas para sentirse mejor.

Con un enfoque práctico y cercano, sin rodeos, para ayudarte a avanzar, trabajaremos juntos para entender qué te ocurre, romper esos círculos viciosos que te han atrapado y desarrollar estrategias para recuperar tu bienestar.

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