
Parece más clara la función del llanto en niños o bebés, éstos lloran cuando tienen hambre, miedo, se hacen daño o les duele algo, cuando se frustran o no consiguen aquello que tanto desean… Para los bebés o niños muy pequeños ese llanto tiene una funcionalidad diferente, lo utilizan para comunicarse ya que no presentan por completo un lenguaje que podamos comprender y nos permita brindarles esa ayuda. Se trata una función adaptativa para sus necesidades básicas puedan ser cubiertas y permiten reestablecer esa vinculación con los adultos, es su manera de pedir ayuda.
Las personas tenemos la capacidad de llorar durante toda nuestra vida, pero la función de esas lágrimas cambia. En la edad adulta, el llanto pierde su función adaptativa para pasar a una función más emocional e incluso social, ya somos capaces de suministrarnos por nosotros mismos el alimento, el dolor además lo expresamos verbalmente e incluso la frustración la regulamos de otra manera.
Los componentes de las lágrimas no son siempre los mismos, dependen de por qué se produzcan, del detonante. No tienen los mismos componentes las lágrimas generadas por un fuerte dolor emocional, o las provocadas cuando se nos mete algo en el ojo. La composición química de las lágrimas asociadas a una emoción, contienen hormonas del estrés. Estas hormonas nos ayudan a prepararnos ante una situación de peligro o amenaza, siendo necesario su liberación.
Entonces, ¿qué función tienen las lágrimas?
- Reducir estrés puntual, reestableciendo cierto equilibrio. La liberación de las hormonas del estrés a través de las lágrimas, impiden que padezcamos problemas físicos o mentales debido al mantenimiento de ese estrés constante.
- Reduce la presión sanguínea y favorece la relajación muscular. Nos ayuda a liberar ese estrés y tensión mantenidos en el tiempo, sintiéndonos más relajados, tranquilos.
- Presenta un efecto sedante y antidepresivo. Los efectos anteriores llevan a nuestro cuerpo a un estado de relajación y bienestar, permitiendo regular nuestros niveles de estrés.
- Mejora el estado de ánimo. Después de llorar, muchas personas afirman sentirse mejor, ya que esas lágrimas tienen un efecto liberador, que parece que nos eliminan parte de ese dolor.
- Después de haber llorado vemos nuestro exterior, nuestro mundo de manera diferente, pareciendo más claro.
- Función social, forma indirecta de pedir ayuda física y emocional en momentos concretos de dolor, sufrimiento o estrés. Mostrar el dolor a través de las lágrimas, invitan a los demás a que se acerquen y nos brinden su ayuda.
- Nos permite responder al malestar de otra persona, fomentando la empatía hacia ella. nos induce a sentir compasión y a mostrar nuestra ayuda hacia esa persona.
Llorar no es sinónimo de debilidad, no significa que tengamos una actitud pasiva ante la situación, no somos inferiores por ello. Somos valientes por centrarnos en nuestras necesidades, por querer liberar ese malestar de manera momentánea y por usar esas lágrimas para cargarnos de fuerza para enfrentarnos a lo que nos hace daño y nos impide ser felices. El llanto es universal, y por tanto todos en algún momento dado lo necesitamos, lo importante es no impedirnos derramar lágrimas y tomar consciencia de se trata del primer escalón, el impulso necesario para buscar nuestro bienestar.
¡No te sientas culpable o inferior por llorar! ¡¡Libérate y saca aquello que te duele!!