
En el post de hoy y debido a la devastadora situación vivida en nuestro país a raíz del atentado sufrido en Barcelona, hemos decidido escribir sobre uno de los grandes efectos que tienen este tipo de situaciones, el miedo.
Es normal que ante este tipo de situaciones que experimentamos de manera inesperada y traumática, sintamos miedo. El miedo es una emoción universal que se desencadenan ante situaciones relevantes de amenaza, peligro…
Queremos explicaros exactamente qué es el miedo y cómo funciona, para que podáis entender las reacciones que desencadenan en nosotros mismos y cómo nos llevan a actuar, interpretar y sentir de una manera determinada.
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El miedo es una emoción básica, es decir, nacemos con la preparación biológica necesaria para experimentarla.
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Se trata de una emoción universal, todos sentimos miedo en algún momento dado, aunque las situaciones que lo detonen sean diferentes en cada persona.
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El miedo nos permite estar alerta y preparados para actuar, nos da información acerca de lo que está ocurriendo a nuestro alrededor.
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Se trata de una respuesta adaptativa, el miedo nos prepara para dar una respuesta adecuada a las demandas de la situación. Pero en ciertas ocasiones esa respuesta es demasiado intensa, muy frecuente o duradera, impidiendo que podamos llevar a cabo nuestra vida con normalidad. E incluso puede aparecer de manera irracional, ante situaciones que no es lógico, útil o necesario que aparezca. Puede llegar a tal nivel de malestar que puede bloquearnos e impedirnos llevar a cabo nuestro día a día.
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El miedo viene acompañado de una serie de cambios a nivel corporal, en nuestra conducta y en nuestros pensamientos. Interpretamos determinadas situaciones, personas, objetos como peligrosos o dañinos para nosotros, generando gran malestar y un intenso sufrimiento, que provoca una gran activación fisiológica (taquicardia, respiración acelerada, sudoración, tensión muscular…) y nos lleva a huir, evitar.
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Lo más peligroso del miedo es que si no le hacemos frente va ganando terreno, se va haciendo más grande y nos sentimos cada vez más incapaces de hacerle frente. Pasando de sentir miedo ante circunstancias concretas a que esas circunstancias nos abarquen nuestro día a día.
Es difícil, duro enfrentarse a nuestros miedos, pero los únicos dueños y creadores de esos miedos somos nosotros. Si creemos en nosotros mismos, en nuestras capacidades y les hacemos frente, podremos vencerles, no permitamos que nos paralicen.