
Nos encontramos casi en el mes de Diciembre, buena época pensamos muchos para ponernos en forma para sentirnos bien y además perder un par de kilitos antes de Navidad. Los efectos positivos del ejercicio van desde mejorar nuestra salud física, perder peso, ganar musculatura o mejorar el rendimiento físico, hasta beneficios en el desarrollo físico, social y psicológico. Éstos últimos suelen ser desconocidos por muchos, hacer deporte nos hace sentirnos mejor, más felices.
A continuación vamos a detallaros cuáles son esos beneficios:
Beneficios físicos:
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Aumenta la eficiencia cardíaca, siendo necesaria mucha menos energía para trabajar. Nuestro corazón sufrirá menos.
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Reduce la presión arterial, disminuyendo la formación de coágulos.
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Estimula la circulación del músculo del corazón.
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Permite un mayor aprovechamiento del oxígeno que llega a través de la sangre.
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Ayuda en la disminución del colesterol LDL («malo») con aumento del colesterol HDL («bueno»), minimizando así el colesterol total.
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Mejora la respuesta inmunológica ante infecciones. Enfermaremos menos y nos recuperaremos con mayor rapidez.
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Aumenta la quema de grasas.
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Incrementa un mejor funcionamiento de diversas hormonas, mejorando así las funciones del organismo.
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Disminuye problemas gástricos, mejorando la digestión y los procesos intestinales.
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Fortalece huesos, cartílagos, ligamentos y tendones.
Beneficios psicológicos:
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Mejora la calidad del sueño. Dormiremos mejor, teniendo la sensación de un mayor descanso, y por tanto nos levantaremos con una mayor energía, rendiremos mejor durante el día y tendremos un mejor humor.
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Aumenta la segregación de endorfinas en el cerebro. Su liberación, tras la realización de ejercicio aeróbico, nos hace sentir bien, aumentando nuestra vitalidad y alegría, expresamos una mayor euforia, nos sentimos más relajados.
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Disminuye nuestro nivel de dolor, llegando a aliviar síntomas del estado depresivo.
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Reduce el nivel de estrés; facilita una mejor regulación en emociones como rabia, ira o enfado.
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Permite ver el mundo desde un punto de vista más optimista; nos ayuda a evadirnos de la rutina diaria.
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Mejora la imagen que tenemos sobre nosotros mismos aumentando así nuestra autoestima, visión positiva sobre nuestra valía y capacidad.
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Ayuda en la toma de decisiones, beneficia nuestro pensamiento y mejora el aprendizaje. Además previene la aparición de deterioro cognitivo.
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Aumenta nuestra productividad, manteniéndonos más activos en el día a día.
No es necesario la realización de ejercicio físico excesivo o deportes complicados, sino el mantenimiento de una vida saludable realizando deporte basado en actividades placenteras, que nos sean de agrado y divertidas. Que se traten de actividades que nos gusten provocará que las repitamos con mayor frecuencia, siendo además una excusa para que podamos pasar un buen rato rodeados de las personas que queremos, favoreciendo también nuestra vida social y familiar.
Existe una correlación positiva entre el ejercicio y el bienestar psicológico, es decir, la realización de actividad física mejora y beneficia nuestro estado psicológico. Así que ¡muévete!