En este artículo vamos hablar sobre el duelo amoroso, aquello que sucede en nosotros cuando una relación se acaba. En ese momento aparecen una serie de emociones y pensamientos que hacen que la persona sufra mucho.
El duelo son los sentimientos que aparecen después de una perdida, en este caso es la perdida de una pareja. Los sentimientos y conductas más comunes son; la tristeza, ira, culpa. Shock, anhelo por la pérdida.
El duelo amoroso se caracteriza por una ambigüedad mayor que otros duelos, ya que se desconoce si la perdida será temporal o definitiva, existiendo esperanza de que las cosas vuelvan a ser como eran, lo que crea unos niveles de estrés muy altos. Se va de la esperanza por recuperar a la pareja a la desesperanza al comprobar que no sucede.
El duelo por ruptura amorosa es una de las experiencias más dolorosas y estresantes que se pueden experimentar junto con la muerte de un ser querido.
No va a ser llevado de la misma manera por todos, ya que dependerá de las experiencias de cada persona, la etapa del amor en la que se haya finalizado la relación amorosa, el tipo de vínculo que se haya generado con la expareja, ciclo vital que se atraviese. Por lo tanto, incluso en una misma persona si atraviesa diferentes duelos, todos ellos entre si serán totalmente diferentes, según sean estos factores.
Todo el mundo pasara al menos por una ruptura y su correspondiente duelo.
A nivel cognitivo en el duelo amoroso se presentan:
-
Pensamientos negativos.
-
Falta de interés por actividades que antes se disfrutaban.
-
Olvidos frecuentes.
-
Recuerdos constantes de la persona.
A nivel afectivo:
-
Tristeza.
-
Culpa.
-
Rabia.
-
Desesperanza.
La ruptura afecta al autoconcepto de la persona, se ven más vulnerable al sufrimiento emocional y tienen más pensamientos negativos de sí mismos.
Se da una mayor recuperación emocional cuando la persona es la que toma la decisión de romper la relación, cuando se tiene apoyo de familiares y personas queridas y cuando se deja de mantener contacto con su ex.
En ocasiones nos encontramos con que sumado a duelo amoroso tenemos que realizar una construcción de vida total, ya que toda nuestra vida giraba en torno a esa persona, hemos dejado de cultivar nuestro espacio para estar al 100% con la otra persona, compartimos amigos, aficiones, tiempo libre etc… En principio cuando hacemos estamos tan contentos de poder compartir todo con él, pero ante una ruptura, el duelo será más difícil.
Ante un duelo de este tipo, no solo pasamos el duelo por el amor, sino por mi vida, es un empiece de cero, tengo que buscar mi hueco, mis amigos, mis aficiones. Algo que en los primeros momentos es muy duro, porque además del dolor propio de una ruptura, perdemos muchas fuentes de apoyo. Es duro, pero no conozco una sola persona que no haya salido reforzada de esta situación, aprendiendo lo importante que es preservar nuestro espacio dentro de una relación.
El duelo causa dolor, ya que tenemos que reconstruirnos, pero como toda crisis es un momento de aprendizaje y del que podemos salir reforzados. Lo bueno del dolor por duelo es que acaba y termina, no dura toda la vida si se soluciona de una manera adecuada, es una gran oportunidad de crecer a nivel personal, conocer que queremos en otra relación, aprender de fallos, permitiendo que nuestra siguiente relación sea de más calidad.
