
En este post queremos abarcar el tema de la paciencia o ausencia de ésta y todo aquello que le rodea. Para empezar, vamos a utilizar el concepto de paciencia entendida como <<la facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho>>.
¿Todos nacemos con paciencia?, ¿la cultivamos?, ¿sabemos manejarla? No todos somos personas pacientes o tenemos el mismo grado de paciencia. Es más fácil entender el concepto si tratamos la paciencia-impaciencia como un continuo, es decir, no tenemos paciencia completa o carecemos de ella. Puede que seamos más impacientes, impulsivos, que sepamos ser pacientes ante determinadas situaciones y otras se nos escapen de las manos…
Se trata de una cualidad que podemos trabajar y cultivar cuantas veces queramos, aprendiendo y descubriendo que situaciones nos inquietan o preocupan en mayor grado y por ello creemos que somos incapaces de enfrentarnos con paciencia.
Para ello siempre es importante tener en cuenta varios aspectos:
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Se considera de gran importancia la actitud con la que nos enfrentemos a esa situación. Esperar podemos hacerlo todos, pero ¿saber esperar?, eso resulta más complicado ya que es probable que comencemos a frustrarnos durante la espera.
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La frustración nos va a llevar a ansiarnos e impacientarnos por aquello que ansiamos conseguir, y como consecuencia enfadarnos y enrabietarnos ante la situación, con las personas implicadas o por la sensación de no llegada de aquello que anhelamos.
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¿Qué podemos hacer? Frustrarnos, aceptar la situación, aprender a vivir con esa incertidumbre y pequeño malestar, exponernos a esa frustración siendo conscientes que por ello no vamos a conseguirlo con mayor rapidez. Pero nos ayudará a que nuestro nivel de malestar disminuya, y en sucesivas ocasiones seamos más pacientes.
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Esta solución no resulta sencilla, pero para ello debemos reenfocarlo, cambiar la interpretación que le estamos dando. Pensar que lo quiero ya, ahora, no me ayuda a ser paciente, sin embargo ser consciente que por mucho que lo quiera ya, todo proceso necesita su tiempo y esfuerzo, me ayudará y motivará la espera. No por conseguirlo antes será mejor, dependiendo de lo que se trate podremos conseguirlo antes o después, habrá situaciones en las que ese tiempo de espera nos permita ir aprendiendo y adquiriendo habilidades para poder disfrutar de una manera más sana ese objertivo.
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Si hay algo que podamos hacer, ¿por qué no hacerlo? Hacer todo lo que dependa de uno mismo nos acerca a poder cumplir ese deseo, pero eso no significa que podamos conseguirlo, ya que en ocasiones no depende únicamente de nosotros.
Ser paciente nos puede llevar a perseguir y conseguir aquello que tanto anhelamos. Ser impaciente nos llevará conseguir angustia, frustración y malestar.
Nerea Barrachina Plaza