
Tras desarrollar en post anteriores los dos extremos en la comunicación, comunicación agresiva y pasiva, hoy vamos a profundizar en la comunicación asertiva. Es el estilo de comunicación más acertado, útil y beneficioso, tanto para nosotros mismos como en la relación con los demás.
¿En qué se basa la asertividad?
Ser asertivo consiste en defender nuestros propios intereses y necesidades respetando los de los demás. Esto significa que tenemos el derecho a expresar lo que pensamos, sentimos y queremos. Sin miedo, sin sentirnos culpables por ello, siendo conscientes de que nuestra opinión es importante al igual que la de los demás. Por ello, podemos decir y comunicar nuestros deseos, sean cuales sean, siempre que sea con respeto y sin hacer daño.
¿Cómo se expresan?
A nivel no verbal es fácil identificar este estilo de comunicación, os mostramos algunas de estas conductas:
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Contacto ocular directo pero no cortante o duro.
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Habla fluída.
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Gestos firmes, seguros pero no intrusivos.
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Postura recta, cómoda.
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Manos sueltas.
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Seguridad en su comportamiento.
Consecuencias:
Las consecuencias a largo plazo son muy potentes, tienen gran impacto y son muy positivas, lo que implica un gran bienestar. A continuación os detallamos algunas de ellas:
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Mejor control de uno mismo, sin aparición de ansiedad o culpa.
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Sentirse bien con uno mismo.
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Mayor satisfacción de uno mismo y con los demás.
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Mayor confianza en uno mismo.
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Satisfacción por la capacidad de expresar sus sentimientos, independientemente de conseguir o no sus objetivos.
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Respeta los derechos del otro.
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Mayor probabilidad de que respeten su decisión.
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Lucha por defender y conseguir sus objetivos.
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Mejora en las relaciones sociales, equitativas, sinceras.
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Relaciones más íntimas y personales.
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Comunicación clara y sincera.
Se trata de saber de comunicarse de manera correcta, educada y sincera. ¡¡Pruébalo y aprovecha sus beneficios!!